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Velázquez, el misterio y la fotografía

Una de las claves de Velázquez es que se sirve de la insinuación para mostrar las cosas. La fotografía, por su parte, parte de que muestra la totalidad de un espacio concreto. Lo que quiero tratar en este artículo sobre Velázquez, el misterio y la fotografía es cómo se sirve la fotografía para crear misterio en una comparativa con la pintura de Velázquez.

 

Pongamos como ejemplo dos retratos de medio cuerpo: uno fotografiado y otro hecho por Velázquez:

 

Para dar brillo a los ojos y detalles de atuendo y que la fuerza del cuadro residiera en esos pequeños puntos de luz que dirigen la mirada del observador al cuerpo y al rostro del personaje, Velázquez emplea pocos trazos cuyo contraste mutuo daba lugar a que el ojo del observador fuera el que trabajase estableciendo el degradado en los objetos de forma mucho más nítida de la que realmente hay ya que es el propio ojo el que elabora todos los matices en esa ilusión que crean las insinuaciones que llevan a cabo las pinceladas. Ya en capítulos siguientes de esta serie entraré más profundo en esta cuestión, por el momento comparémoslo con la fotografía: en la realidad esas luces ya existen, el fotógrafo sólo ha de presentar el escenario que ve tal cual lo ve a través de la lente, por lo que su forma de jugar con las formas será a través de la realidad del escenario. La carta de presentación de la fotografía es que lo que hace el fotógrafo es mostrar un escenario "real", la fotografía presume de una ficticia objetividad por exponer una imagen captada a través de una máquina (la máquina supone un ente neutral y por tanto "objetivo") y no con las deformaciones a las que se ve sometida la pintura por ser una mano la que lleva a cabo el proceso (herramienta de la subjetividad humana). Es por esto que la manera en que se buscará reflejar cierto misterio en la fotografía es tan diferente a la de la pintura, no tanto por el modus operandi como por que habrá de tenerse siempre presente esta diferencia de cómo ambas son percibidas apriorísticamente. 

 

 

Es evidente que este fragmento de Las Meninas y la fotografía que pongo de ejemplo nada tienen que ver en intencionalidad ni en nada en absoluto. La cuestión es que lo que yo busco  exponer en esta introducción no es, ni más ni menos, los puntos de partida que tiene el espectador cuando se dispone a mirar, y es que en fotografía el espectador lo que va a mirar es lo que el fotógrafo ha encontrado en la realidad y que ha podido "congelar" para nosotros, mientras que en la pintura la idea con la que nos predisponemos a mirar es que el cuadro es el resultado de cómo la realidad ha pasado por el filtro de la subjetividad del pintor y luego ésta ha vuelto a filtrarse al exhibirse a través de su mano, que a su vez se sirve del pincel. 

 

La pintura revela misterio en sí misma porque, sencillamente, no podemos leernos la mente unos a otros y el cuadro al ser reflejo de una incógnita (la mente del pintor) no deja de ser un misterio en sí mismo, por ello el pintor se sirve de aludir, mientras que la fotografía nos sitúa en un escenario de aparente objetividad pues es visto por la neutralidad de una cámara por ello partimos de que lo que vemos es "real" (aunque a nivel racional sepamos en según qué casos que no lo es). La manera en que se hace "misteriosa" es manipulando la realidad del marco concreto a fotografiar (montaje) de modo que se insinúen (cariz de la pintura) determinadas ideas, por lo que hemos de revelar un escenario (es decir, mostrar toda la información respecto de un marco de la realidad) de manera que se observe que "falta algo" que "debería estar ahí".

 

 

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