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¿Por qué el liberalismo está tan mal visto?

Desconozco las razones por las que el resto de individuos que se consideran liberales dicen serlo. En mi caso lo que me lleva a posicionarme en este lado es mi misantropía. Adelanto para el lector que está ya twitteando acerca de lo "facha" que soy por ser liberal tras estas dos primeras líneas que no veo el liberalismo como la solución definitiva a los problemas del mundo ni como un sistema justo, ni ese largo etcétera que sigue a su crítica, pero ni al liberalismo, ni a ningún otro posicionamiento ideológico. Yo NO creo que la miseria humana tenga solución alguna, sólo creo en opciones para sobrellevar lo mejor posible el infierno de la civilización etapa tras etapa a lo largo de su historia. En cualquier caso, esta fijación tan obcecada con la satanización del liberalismo viene a raíz de muchas cosas, entre ellas, el amor incondicional generalizado a Papá Estado, que es de lo que hablaré hoy.

 

Occidente vive tiempos de irrealidad, algo que Reverte plasmó muy bien en su artículo "El síndrome del Coronel Tapioca". Todo individuo hoy día busca culpables, lo político se ha transportado al ámbito cotidiano y la distinción amigo-enemigo de la que hablaba Carl Schmitt se ha extendido a todos los ámbitos de la vida. Es en parte por esta razón que vivimos unos tiempos de ambiente censor, ya Pedro Cuartango ha dicho ayer en una entrevista en El País que "Hay menos libertad de prensa ahora que durante la Transición", y esto no es cuestión de casualidades ni es cuestión de que los jóvenes se emboben con internet y se hagan fanáticos de lo primero que pillan. Se trata de un problema de fondo: Papá Estado.

 

Alexander Zinoviev dijo en una conversación con Víctor Kozhemiako que Lenin es toda una escisión histórica y de lejos el personaje más importante de todo el siglo XX. Tales afirmaciones no se basan en una cuestión de protagonismo sino de consecuencias, y cabe decir que la extensión del marxismo, el leninismo y demás formas de apadrinamiento del Estado ha sido inmensa. Para observar esto sólo tenemos que fijarnos en cualquier colectivo que reivindique algo: ya NO EXISTEN grupos sociales que luchen mediante elementos culturales, sino que éstos se convierten en meros accesorios que buscan simular el protagonismo estatal. La forma más lamentable de este fenómeno la encuentro en el concepto "discriminación positiva" al que sin duda dedicaré otro artículo. En cualquier caso esa discriminación no funciona a través de un pacto social, sino que recurre a las leyes para que, ya que lo social no puede cambiar por sí mismo (porque ésta depende de la cultura para hacerlo y al centrar en el Estado el primer paso ese cambio cultural es una consecuencia deformadora, y no un proceso "limpio") se obliga a los individuos a tener que actuar de acuerdo a esas ideas las piensen o no porque las leyes están por encima de ellos. Es decir, tratar a los individuos como a niños a los que se ha de educar.

 

Esto que digo de "educar al individuo", no es baladí. El pensamiento individual no es visto como algo valioso a tener en cuenta, sólo tiene valor aquello que está respaldado por instituciones ¿a alguien le suena esto?, en efecto, reminiscencias hegelianas... Y no es de extrañar puesto que fue uno de los maestros de Marx. Vemos por ejemplo cómo en La Fenomenología del Espíritu, Hegel dice: "La CERTEZA inmediata no se posesiona de lo verdadero, pues su verdad es lo universal; pero quiere captar el esto. La percepción, por el contrario, capta como universal lo que para ella es lo que es.", es decir: el paternalismo estatal parte de la base de que lo que alega el individuo es mentira. Y la mentira invalida. 

 

Este es un tema harto extenso, pero dado que es un artículo he de condensarlo mucho, así que pasemos a lo que quiero llegar: por qué el liberalismo tiene tan mala prensa. Sencillamente porque vivimos unos momentos de puro arropamiento estatal aquí en occidente. Todo el mundo recurre al Estado hasta para las más nimias cosas (véanse los ejemplos del artículo de Reverte que he citado antes), se busca que éste sea el salvador, en él se ponen toda la fe y la gloria. El Estado occidental es visto como Papá Estado, mi generación está negando la autoconciencia traspasando todo el entendimiento del objeto a las instituciones. Esto es una de las negaciones del individuo más brutales que hay habido en la historia, no exagero cuando digo que tras tantos colectivos, movimientos, asociaciones, y demás agrupaciones "bienintencionadas" subyace un detrito de totalitarismo que va poco a poco erosionando lo social casi sin darnos cuenta, y ya no hay vuelta atrás. El liberalismo es mal visto porque implica arrancar al niño-ciudadano-occidental de las manos de Papá Estado, y que este monstruo frío de los monstruos fríos como decía Nietzsche no tenga el poder inmenso que tiene. Por eso el liberalismo está tan mal visto.

 

No en vano ya dijo Napoleón: "Il n'y a rien de si tyranique qu'un gouvernement qui prétend être paternel".

 

Concluyo enseñándoos uno de mis dibujos, un retrato de Hegel, que creo que describe muy bien lo que quiero decir:

 

 

 

 

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